viernes, 16 de agosto de 2013

Incondicional



Es una palabra preciosa, ¿No os parece?

Que maravillosamente bien suena, que calor desprende por naturaleza su significado, que paz, que tranquilidad... Por otro lado también te brinda fuerza, ganas de comerse un pedacito de mundo, o el mundo entero... Porque sabes que no solo es por ti por quien te mueves... Que hay una motivación extra, un bastón, un colchón que te permita saltar y volar sin miedo de caer, al menos, al duro suelo que es la derrota.

¿No os ocurre? Pensar en el peligro, verte frente a un reto, sentirte perdido, herido, cansado... Y de pronto, como si de una película se tratara, giras la vista y, allá donde el horizonte donde despunta el alba o a dos metros de distancia, te encuentras con una cara sonriente y unos ojos iluminados que asienten y gritan ilusionados "¡Ánimo! ¡Tu puedes! Confío plenamente en ti...". Con eso y poco más se prende una mecha en tu interior, un fulgor magnánimo que te dota de fuerza y energía... Luz liquida que recorre tu ser e infunda vida y valor...

¿Lo habéis experimentado alguna vez? ¿No? Seguro que si... Quizás no os hayáis parado a pensarlo pero si... Porque en realidad que fácil olvidamos a veces lo rodeados de gente que estamos; tenemos una impresionante capacidad para sentirnos solos e incomprendidos en un mundo lleno de gente y posibilidades... Que incoherencia, ¿No creéis?...

Quizás sea porque usamos esta palabra de forma un poco a la ligera; las personas que realmente forman parte de ti se cuentan con los dedos de la mano (con los dedos de las dos, para los más afortunados) y no exagero. El resto son prescindibles en mayor o menor medida (aunque suene crudo decirlo), ya que se trata de algo realmente especial como para que todo el mundo cobre ese significado, estreche ese lazo que ocupa una parte tan importante de tu alma, de tu vida, de tu corazón... Compartiendo felicidad y dolor.
Es un pacto invisible, un contrato que no puede sentirse... Pero si percibirse... Que no sabes como se forja, pero cuando lo hace, algo en ti te dice que existe.

Y no, no es algo que se firme de un día para otro, ni con todo el mundo; requiere tiempo, experiencias, complicidad, amor,... Son muchos los requisitos que exige su escritura, pero... Una vez firmado... Se plasma en algún lugar del universo de forma prácticamente indestructible, libre de tiempo y distancias... Amparando tu camino, vigilando que el rumbo que elijas sea aquel que deseas seguir... Aunque suponga errar y rectificar más adelante... ¡Sin juzgar! ¡Poniéndose en tu lugar! ¡Aprendiendo a escuchar! Tan solo escuchar... Dándote aquello que te haga ser mejor persona, sea lo que sea...

¿Como atreverse a perder a personas así?



~~TROVADOR DE SUEÑOS~~